lunes, 27 de agosto de 2018

Manu Ginobili se retira del básquetbol

A los 41 años, el bahiense confirmó que deja la actividad después de 23 temporadas como profesional y una carrera de leyenda.

Impacta, llena de nostalgia y hasta duele. Pero el paso del tiempo es inevitable para todos, y algún día iba a llegar eso difícil de aceptar. Este lunes 27 de agosto, justo 14 años después de un día de gloria del que fue parte fundamental, aquella victoria ante Estados Unidos en la semifinal de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, Manu Ginóbili anunció su retiro del básquet. Y ya nada será igual.

Porque en la decisión del bahiense de 41 años está la despedida del máximo referente de la historia y, sin dudas, la de uno de los deportistas más grandes de todos los tiempos en nuestro país, con su nombre totalmente instalado en el Olimpo de las leyendas.



Todo comenzó allá por 1995, cuando un pibito flaquito de sólo 18 años debutaba en la Liga Nacional con Andino de La Rioja. Un año allí, otros dos en Estudiantes de Bahía Blanca y a volar rumbo a Italia para sumarse al Reggio Calabria.


Fueron dos años ahí para luego pasar al Kinder Bolonia y adueñarse de Europa: dos Copas de Italia, una Liga local y una Euroliga, el saldo de títulos que lo tuvo casi siempre como MVP. Una manera ideal para luego cambiar la historia de Argentina con la NBA.


Porque Ginóbili, elegido casi en el final del Draft de 1999 por San Antonio Spurs, llegó a la mejor liga del mundo en 2002 y modificó el mapa de aquel lugar para los de estas tierras. Porque, año a año, creció, se hizo figura y terminó haciendo cotidiano lo maravilloso. Manu fue estrella en el lugar en donde las estrellas parecían de otro mundo.

A lo largo de sus 16 temporadas en la franquicia texana, cosechó números que demandarían páginas y páginas. Pero nada lo resume mejor que decir que ganó cuatro anillos de campeón: 2003 (en su primera temporada), 2005 (siendo el MVP de las Finales más allá de no recibir la mención), 2007 y 2014, el último de ellos en una de las demostraciones de básquet colectivo más impresionantes de los últimos años. Además, formó el trío más ganador de la historia junto a Tim Duncan y Tony Parker, y se ganó el respeto absoluto de toda la liga por su compromiso, entrega, valores y voracidad competitiva.

Y claro, la Selección también disfrutó su calidad. Desde aquel joven que debutó en el Mundial de Grecia 1998 al héroe que se despidió en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 bajo un manto de reconocimiento mundial pasaron 104 partidos oficial y 1.588 puntos anotados, más un subcampeonato mundial y un oro y bronce olímpico. Parte esencial de la Generación Dorada, con todo lo que ello significa.

Volvemos a lo dicho unos líneas más arriba. Se podrían llenar páginas y páginas para hablar de Manu Ginóbili. Las canchas, claro, ya no serán lo mismo, porque en él se va uno de los mejores de todos los tiempos en esto de picar una pelota naranja. Será hora de recordarlo como sólo los grandes lo merecen. Y será momento de dejar al jugador para darle paso a la leyenda.

Fotos: Argentina.basketball y San Antonio Spurs

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