sábado, 8 de diciembre de 2018

Unión Vecinal y Fomento de Munro, mucho más que un club de barrio

Hace unos días atrás, www.polideportivonews.com.ar pudo acercare al club Unión Vecinal y Fomento de Munro para conversar con Hernán Lania, presidente de la institución, sobre como fue el proceso de recuperación de una de las instituciones deportivas más antiguas del barrio.


Según los datos del Relevamiento Nacional de Clubes que están llevando a cabo el Observatorio Social y Económico de Clubes de Barrio y Afines y la Confederación Argentina de Clubes y Entidades Deportivas, existen en la Argentina alrededor de 22 mil instituciones que se identifican como clubes de barrio y sociedades de fomento, los que ofrecen constantemente actividades culturales, sociales y deportivas a ciudadanos de toda clase social, en especial a niños y jóvenes. Sólo en la Provincia de Buenos Aires se encuentran 8.800 instituciones, de las cuales 85 se ubican en el partido de Vicente López, en donde el barrio Munro cuenta con 8 de estos lugares, entre ellos el Unión Vecinal y Fomento de Munro.

El Vecinal de Munro, como se lo conoce comúnmente, se fundó en 1922, pero no fue hasta fines de 2010 que el club estuvo a punto de cerrar sus puertas. En aquél dramático momento quedaban apenas tres integrantes de la comisión directiva anterior, por lo cual se presentó una nueva lista encabezada por Hernán Lania, Secretario General del PJ de Vicente López y socio del club, quien permitió que el club se mantuviera funcionando. A partir de ese momento, gracias a una gestión integral, el club no solo logró recuperarse sino reconstruirse literalmente gracias a una buena administración con ayuda de los socios, vecinos, y los programas del municipio y la nación. De esta manera no sólo se duplicaron las actividades que el club ofrece, sino también la de socios que abarca desde niños de cuatro años hasta adultos mayores.

¿Cómo o de qué manera se lleva adelante el club?

“En primer lugar, hay que dedicarle muchas horas y muchas ganas de colaborar. Es muy difícil. Nuestro lema es más que un club de barrio, de hecho competimos en divisiones inferiores con clubes más grandes y profesionales como Obras, Boca Juniors. Tenemos entrenadores de doble turno, director deportivo, una cancha que se hizo a nueva y un vestuario de primera calidad. Todo eso se hizo con mucho esfuerzo, había que entender mucho de cómo gestionar un club de estas características.

“Por lo general el club no recibe aportes económicos, debes en cuando una vez cada dos o tres años de algún ente, pero no alcanzan ni para los gastos de un mes”.

¿Qué tipo de apoyo o aporte externo reciben?

“Este año recibimos un subsidio de $100.000 pesos en concepto de obras. Ingresamos este año al programa y con ese dinero incorporamos los bancos de suplentes de la cancha, los tableros electrónicos nuevos y arreglamos todo el techo del salón donde se practica Choi Kwang Do. También pudimos hacer los vestuarios nuevos, una copia de los que utiliza la NBA en un programa de apadrinamiento de clubes de barrio de Estados Unidos, con compartimientos para cada uno de los jugadores y TV para ver las jugadas de los partidos, que a nivel nacional solo lo tienen clubes de básquet como Boca Juniors y Obras. Las tribunas también son nuevas, en definitiva todo el estadio.

“Por otra parte, para poner en condiciones al estadio ni bien asumimos los socios fueron aportando económicamente para construir la nueva cancha, y sus nombres fueron incorporados en el cartel que se encuentra en la entrada del club. También lo fuimos financiando con algunos ahorros que pudimos hacer para el club, sumado a rifas, peñas, bingos y festivales de música en un gran esfuerzo que hicimos entre todos, incluso con ayuda de los vecinos. Fue un cambio muy grande.

“Todas esas políticas de subsidios sirven, tendrían que ser más fuertes porque los clubes al estado le saca un problema bárbaro, sacan a los chicos de la calle. Esto no viene de un problema ideológico, sino que es de hace más de cincuenta años atrás, pero a la política no le interesa los clubes de barrio, sólo lo utilizan para los discursos, sino las tarifas de impuestos no costarían los que valen actualmente para estas instituciones si existiese una decisión política”.

¿Qué le brindan a los chicos del barrio?

“Le brinda todo tipo de actividad, un lugar donde se encuentra la familia, un lugar de contención, un lugar de aislamiento contra las drogas y que los chicos estén en la calle haciendo prácticas no sanas. Le brinda valores, con profesores muy bien formados. Nosotros tenemos talleres con psicólogos, algo que es fundamental en el barrio. En el club henos tenidos figuras del deporte como los jugadores Andrés Nocioni, Facundo Campazo, y los entrenadores como Julio Lamas y Sergio Hernández que se han destacado con la Selección Argentina de Básquetbol”.

¿Cuántos socios tienen?

“Actualmente, sólo jugando al básquet entre mujeres y varones tenemos 220 socios, después tenemos 10 actividades más. El gimnasio sólo tiene otros 400 socios, de los cuales 250 son activos. La pileta también tiene una gran cantidad, hasta hay equipos que compiten a nivel nacional. La gimnasia artística tiene 52 chicas que también compiten representando al club. El Crossfit aporta otras 100 personas como mínimo. Debemos estar en alrededor de los 650 y 700 socios más un Centro Cultural que tenemos y un Centro de Jubilados, el cual tiene entre 150 y 170 socios que también pertenecen al Vecinal. El club hizo un convenio para prestarle las instalaciones y así tuvieran su propio espacio con computadoras y cocina de manera totalmente gratuita. Si bien este espacio siempre estuvo, antes tenía un costo y desde que asumimos la gestión determinamos realizar un contrato gratuito porque los adultos mayores estaban angustiados desde el punto de vista económico. Antes dependían de que algún funcionario les hiciera algún aporte económico y como a mí me pareció que formaban parte del club y de la comisión por lo que decidimos integrarlos bastante. Ellos se juntan dos veces por semana y una vez al mes hacen una comido a bajo costo, tienen buenos presidentes en su comisión y realizan muchos talleres y actividades recreativas”.

¿Desde qué edades abarcan?

“Tenemos chicos desde los 4 años en adelante, haciendo un promedio, la edad más fuerte es entre 13 a 20 años. Ya los que son mayores de 20 años tienen otros compromisos ya sea por estudio, trabajo y no tienen la misma disponibilidad horaria que los más chicos. Siguen viniendo al club a mirar los partidos, festejar algún cumpleaños o juntarse, jugar pero no con tanta regularidad”.

¿Qué cambios notan en los chicos que tienen sus primeros contactos con el club y los deportes?

“El desarrollo de la amistad, el desarrollo de los valores, el respeto por el compromiso por los entrenamientos, las mejoras físicamente. La verdad que crecen mucho, viajan por el país con el deporte, y las grandes amistades que se crean. El deporte lo que permite es que se inician ya desde los cuatro años y terminan jugando hasta los 40 o 50 años en las categorías de mayores, por lo que pasan toda una vida dentro del club. Incluso tenemos casos de chicos que terminaron jugando a nivel más competitivo en clubes de básquetbol en las ligas nacionales de formación, e incluso entre las chicas han integrado la Selección Argentina Femenina de básquetbol. Incluso tenemos entrenadores que se han destaco en el deporte a nivel nacional e internacional, como el entrenador del equipo de mayores que fue capitán de la Selección Argentina durante 10 años y dirigió a los mejores equipos de básquetbol del país”.

¿Qué dificultades atraviesan o hayan atravesado para seguir funcionando?

“Cuando asumimos, a fines de 2010, el club estaba al borde del cierre, faltaban pocos días para que eso sucediera. Estaba muy mal de instalaciones, muy mal en lo deportivo ya que al no contar con las instalaciones en condiciones se entrenaban pocos días por las goteras en el techo o la falta de accesorios deportivos como pelotas. Ahora tienen alrededor de 60 pelotas para que los chicos puedan practicar siempre, todo eso posibilita a que se pueda entrenar mejor. El estado de la cancha se hizo a nueva, ahora tiene piso flotante. También, cuando las cosas no salen, muchas internas entre los padres llevó mucho tiempo y esfuerzo para mejorar. Fue muy duro, pero al ver los resultados nos dimos cuenta que hicimos las cosas bien. Cambiamos el destino de un montón de cosas”.


¿Cuál es la respuesta de los socios ante las dificultades?


“Siempre tenemos nuevas demandas, hay que ser inteligentes y no enloquecer. A veces, los resultados deportivos llevan un tiempo, por suerte nosotros somos muy ganadores, pero tampoco hay que enloquecer. Si uno no tiene una cultura para gestionar un club, por hacer caso a algunos padres tendríamos que despedir entrenadores todas las semanas. Luego, cuando ven los resultados nos dan la razón, por eso hay que ser fuerte en esos momentos en que las cosas no salen, pasan todos los años. El padre que viene a un club de barrio de chico entiende la lógica de un club de barrio, pero después hay un montón de padres nuevos que nunca pertenecieron a uno y creen que pueden reclamar como si fuera una empresa. Después tenemos otro problema donde también pasa en otros lugares, no solamente los clubes de barrio, donde los socios tienen contacto directo donde reclamar. Nosotros vivimos en un país donde no podes reclamar personalmente en los servicios públicos, ahora todo es a través de un contestador automático.

“Por suerte, nosotros tenemos 6/7 años de gestión y 10 obras fuertes realizadas, por lo que tenemos entre una y dos obras por año, entonces siempre se refleja que estamos trabajando para mejorar constantemente. Eso también lleva a que la gente colabore y nos apoye con nuestros proyectos. Por eso no tratamos tanto al resultado día a día, que de todas maneras se nos están dando durante los últimos cinco años resultados deportivos muy importantes, pero hay que entender que todo es un proceso. El 90% de los socios nos acompaña en todo lo que hacemos”.

¿Qué necesitarían para poder alcanzar los proyectos y metas del club para satisfacer las necesidades de los socios?

“Creo que un mayor aporte económico pero que provenga de combinación entre el Estado y una parte empresarial. Si bien hay empresas que apadrinan por ejemplo una plaza o un comedor, es difícil que haya una conexión entre empresas y clubes. Creo que sería un buen marketing el que una empresa local apueste fuerte a un club, y no sólo que ponga un cartel publicitario sino que realice un aporte que pueda percibir el club. Pero de todas maneras creo que no pasa en ningún lado dentro de la Provincia de Buenos Aires, ya es un tema dirigencial de cómo llegar a conectar clubes con empresas. Es fundamental la gestión desde el lado de la política, que es el poder para transformar, pero los dirigentes no se preocupan por los clubes de barrio, es una realidad, más allá de cualquier partido político. Creo que no es un problema de gestión, sino que es un problema cultural.

“Los clubes de barrio no le va a interesar nunca a la clase política porque no es un ámbito que le signifique obtener muchos votos. Antes un Intendente debía asistir a un club de barrio para que la gente y los vecinos lo conocieran, hoy lo puede hacer sentado frente a una computadora y apretando un botón a través de Internet, donde incluso llega a más personas. Por eso se tiene que amar al club de barrio y gestionar desinteresadamente, tener convicción y motivaciones para poder hacer cosas en beneficio de la comunidad”.

¿De qué manera permiten que nuevos socios se sumen al club?

“Hace varios años atrás, en 2012, adherimos al Programa Envión, que duró un año y lamentablemente no se hizo más. Si bien no estábamos en ese programa, nos adherimos sin cobrar nada y sumamos 40 chicas de básquet femenino quienes se entrenaron durante muchísimos años y siguieron viniendo al club. Cómo nos interesó el programa, solidariamente prestamos las instalaciones. Como el programa ya había comenzado no pudimos incorporarnos y, por lo tanto, tampoco recibimos el aporte económico. De todas maneras, esta acción fue muy bien recibida y las chicas siguieron viniendo al club. También se creó mucha unión con los chicos que ya eran socios, estuvo muy bueno. 

“Lo que tenemos actualmente son becas para los chicos que no pueden pagar la cuota. Tenemos el 50% de las becas en actividades que están concesionadas y no son del club, y otro 100% para básquet. Las becas están repartidas en aquellos casos donde el socio o el papá de los chicos que vienen se quedaron sin trabajo u otro motivo que no le permita seguir abonando la cuota. Ante estas situaciones preferimos que los chicos estén dentro del club… También tuvimos casos en que algún socio no pudo continuar pagando la cuota y vemos la manera de ayudarlo, pero no expulsamos a ningún socio por no poder pagar la cuota”.


¿Cuánta gente se pudo sumar gracias a estas facilidades que brindan?


“Actualmente debemos estar dando entre 25 o 30 de becas por año, más otras donde se paga sólo el 50% y después distintas becas que arreglamos dependiendo de las distintas comisiones. Por ejemplo, el gimnasio tiene 22 becas, la pileta tiene 10 becas por año, en taekwondo hay 5, etc. Es todo un paquete que, cuando cerramos los contratos, ya está incluida la cantidad de becas para los socios que tienen alguna dificultad. Exceptuando el básquet, en las demás actividades tenemos un límite de becas por contrato, que están discriminados en cantidad de años y cantidad de becas. Lo que hacemos para que pueda alcanzar la mayor cantidad de personas es dividir esas becas al 50% y así beneficiamos a más personas.

“Por otro lado, somos uno de los pocos clubes que tiene escuela para mayores, de entre 15 a 20 años, donde vienen a jugar un montón de chicos que nunca hicieron básquet, formándose un grupo muy bueno y sacamos espacio de la competición para que estén los chicos en el club y no en la calle. Los profesores también están convencidos de lo que hacen, entienden mi mensaje, así que no hay problema. Pero casi no hay clubes que hagan esto o cedan espacio de competición”.

¿El hecho que haya otros centros deportivos del municipio les quita socios?

“No, me parece que esta bueno. Yo creo que debería haber más centros deportivos, ya que tampoco hay muchos en el barrio, los más completos están alejado de nosotros. Después hay otros espacios que están cedidos a algunos clubes de la zona. De todas maneras yo estaría contento que haya más campos deportivos, yo creo en eso. Incluso participamos con los chicos que practican deportes en los campos municipales. Creo que cualquier municipio que apoye al deporte es bueno para todos”.

Estos clubes son, sin duda, un lugar de contención, que aleja a mucha gente de los riesgos propios de la calle, los peligros permanentes y contingencias amenazantes de toda naturaleza. Muchos enseñan y permiten, principalmente al joven desarrollar los valores propios del deporte, los que se proyectan a lo largo de su vida social, más allá del incentivo propio que importa la realidad recreativa y competitiva.

En dichas instituciones sociales, los jóvenes encuentran reglas de convivencia y sus vínculos se ven fortificados en cuanto deben compartir experiencias con compañeros, entrenadores, amigos y construyen un sentimiento de identidad y un valor de pertenencia que sólo un club puede aportarle. Las prácticas deportivas, culturales y sociales llevadas adelante en los clubes de barrio brindan siempre un reto recreativo o competitivo que implica nuevos desafíos, un actuar grupal o en equipo, un aprendizaje necesario de valores nobles y honrados.

Es importante que se implementen mayores políticas públicas que se ocupen de estos lugares, otorgándole un rol protagónico a las instituciones y clubes barriales, coordinar los esfuerzos actuales para lograr una mejora en las condiciones de vida de toda la población.

Texto: Damián Fanelli
Fotos: Damián Fanelli y Unión Vecinal y Fomento de Munro

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