domingo, 22 de enero de 2017

San Juan, donde el ciclismo es religión

Pese a que la provincia de San Juan apenas llega a los 700.000 habitantes, no hay duda de que es la capital del ciclismo argentino. En San Juan el ciclismo es religión y ni tan siquiera el fútbol logra alcanzar las cotas de furor que sienten los sanjuaninos por las dos ruedas.


En todo caso sólo hay un deporte, el hockey sobre patines, que puede equiparse con el ciclismo. Un dato lo explica todo: de los 10 componentes de la selección argentina de hockey que logró el oro en los Mundiales 2015, 9 eran de San Juan. 

Pero si ese dato explica la tradición y afición que en San Juan se profesa al hockey sobre patines, otros muchos datos explican la fiebre por el ciclismo. Quizás el más claro es el hecho de que de los 26 equipos que mañana tomarán la salida en la 35ª Vuelta a San Juan, cinco son de la provincia. Cinco equipos compitiendo con algunos de los mejores del mundo. De tú a tú, sin complejos aunque conscientes de que, si bien la nueva internacionalidad de la Vuelta a San Juan representa una dificultad a la hora de conseguir los  triunfos, también es una oportunidad única para progresar y abrirse al mundo. 

Cinco equipos de una misma provincia –hay muchos más, aunque no hueco para todos- en una prueba internacional. Sin duda un hito, algo histórico y quizás único, en todo caso sólo al alcance de países como Bélgica. No es de extrañar Sergio Uñac, el gobernador de la provincia, así como Jorge Chica, su secretario de Deportes, sean asiduos practicantes. Chica, además, es hijo del presidente de la Federación Ciclista Sanjuanina, luego es evidente que lleva el ciclismo en su ADN. Es esta afición, tanto de los dirigentes como de los sanjuaninos en general, la que ha hecho posible que la 35 edición de la Vuelta a San Juan sea internacional y cuente con algunos de los mejores ciclistas del planeta. 

Los hombres a batir
A partir de mañana, Vincenzo Nibali, Tom Boonen, Fernando Gaviria, Elia Viviani, Bauke Mollema, Rui Costa, Filippo Ganna, Damiano Cunego y Óscar Sevilla, entre otros, no sólo serán la atracción –llevan días siéndolo-, sino los hombres a batir por los corredores locales y, en general, por los sudamericanos, hambrientos de gloria y un pasaje para Europa o el World Tour, como ya consiguieron Quintana, Chaves, Urán, Richeze, Sepúlveda y, más recientemente, el propio Gaviria. 

De todos, quizás sea el argentino Laureano Rosas, el vencedor de las tres últimas ediciones de la Vuelta a San Juan, el más cualificado para bajar a las estrellas del olimpo en el que se encuentran. Para ello, a partir de mañana, tiene siete etapas por delante: cinco de previsible llegada al sprint, salvo que las escapadas o el viento lo impidan; una contrarreloj de 11,9 km y una llegada en alto, a nada menos que 2.565 m de altitud y tras 14,4 km de ascensión, aunque con un desnivel medio del 4,4%.

Es evidente, por tanto, que las bonificaciones -10, 6 y 4 segundos en las llegadas y 3, 2 y 1 en las metas sprint- quizás acaben por inclinar la balanza de uno u otro lado. Las bonificaciones y el calor, porque muchos días podrían superarse los 40 grados de temperatura. 

Por participación, ilusión y recorrido, el buen espectáculo está asegurado. Dicen que algunos días, y en especial el último, más de 100.000 personas podrían agolparse en las carreteras. San Juan es la nueva meca del ciclismo.

Fuente y fotos: Prensa Vuelta a San Juan

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