domingo, 29 de enero de 2017

Ciclismo: Mollema manda un aviso a sus rivales desde la Vuelta a San Juan

El holandés, a quien sólo la mala suerte apartó del podio del último Tour de Francia, empieza el año por todo lo alto. El equipo Quick Step ‘juega’ con sus rivales y, cuando todos esperaban a Gaviria y Boonen, sorprende en la última etapa con el Max Richeze.


Tiene 30 años, cumplidos en noviembre, pero sus piernas no están castigadas. De hecho, solo empezó a competir a los 18, después de que a los 16 le regalaran una vieja Raleigh con la que iba al colegio, en su Groningen natal, a 12 km de Zuidhorn, donde residía. Ahora, ya como profesional, vuela sobre una imponente Trek, la marca patrocinadora de su equipo.

Cuando en Holanda lo normal es que los niños empiecen a montar en bici desde muy pequeños, Bauke solo descubrió las dos ruedas a los 16, después de pasar la infancia y adolescencia jugando al hockey sobre hielo, compitiendo en patinaje de velocidad y en carreras a pie, jugando al tenis y, finalmente, al fútbol, deporte al que se dedicó durante varios años. Hasta que descubrió el ciclismo.

No empezó a competir hasta los 18. Demasiado tarde si no fuera porque su cuerpo, después de practicar tantos deportes, estaba acostumbrado a los esfuerzos. A partir de ahí, todo fue muy rápido, empezando a destacar –y ganar- cuando las etapas eran de montaña. Curioso: un escalador en un país casi completamente llano. “Es cuestión de genética”, suele explicar él. 

Bauke estaba estudiando Económicas cuando, tras ganar el Circuito Montañés 2007 en España, el equipo Rabobank profesional –competía en el Continental- le ofreció un contrato para el año siguiente. No se lo pensó y, a partir de ese instante, empezó a dedicarse en cuerpo y alma a este deporte. Meses después ganaba el Tour del Porvenir –Tony Martin fue acabó segundo, a 44”- y en 2008 debutó como profesional.

Siempre en clara progresión, en 2011 finalizó cuarto la Vuelta a España  –a 2:03 de Cobo y solo 24” de Wiggins, que fue tercero- y en 2013 sexto el Tour de Francia, entrando después en un periodo de altos y bajos, hasta que en 2015 cambió de equipo y fichó por el Trek-Segafredo, en el que ha recuperado su progresión y status. 

El año pasado podía haber estado en el podio del Tour de Francia si una caída, y un posterior desfallecimiento, no le hubieran pasado factura, aunque después se desquitó ganando la Clásica de San Sebastián. Tras la llegada de Alberto Contador al Trek-Segafredo, Mollema será en 2017 el líder del equipo en el Giro de Italia y ayudará al español en Francia. 

La victoria en la Vuelta a San Juan, labrada en una gran contrarreloj individual –fue el mejor de los escaladores- y una buena ascensión al Alto Colorado, demuestra que está preparado para todo y que podría ser un gran apoyo para Contador en el Tour de Francia o, incluso, ocupar su puesto si el español sufriera cualquier tipo de percance. También, por supuesto, luchar por la victoria absoluta en el Giro. 

“Me voy muy contento de esta Vuelta, aunque ha sido un día muy duro por el calor, se ha ido muy rápido y Nibali nos lo ha puesto complicado”, ha explicado Mollema. “Pero mis compañeros han estado muy bien y gracias a ellos me llevo la victoria”.

Bauke regresa a Europa feliz. “Mi próxima competición será Abu Dhabi y después Tirreno-Adriático, aunque mi gran objetivo del año será el Giro de Italia. Esta victoria me ha dado mucha confianza y mucho ánimo para seguir entrenándome fuerte. Espero volver a San Juan el año próximo”.

Cinco del Quick Step

La Vuelta a San Juan, que por primera vez en sus 35 años de historia ha sido internacional, ha finalizado por todo lo alto, con la doble victoria de Max Richeze ante su afición. Dos triunfos consecutivos, un buen balance para un corredor como él, acostumbrado a dejarse la piel para sus compañeros. Ha ganado, además, tras una estrategia perfecta del Quick Step, porque cuando todos esperaban el sprint de Gaviria y Boonen, Richeze ha sorprendido desde lejos, marchándose solo y presentándose en la meta con unos metros sobre el pelotón. Por si acaso fallaba algo, Boonen ha comandado el grupo.

“He salido a tapar un hueco, me he visto delante y ya no he parado”, ha explica el doble ganador argentino. “Mi equipo se va encantado de San Juan”. No es para menos.

La etapa, por si fuera poco, ha tenido al mismísimo ‘Tiburón’ Nibali por protagonista. El vencedor de la ‘Triple Corona’ ha lanzado un ataque y, junto a los locales Dotti y Najar, ha llegado a ser líder virtual de la carrera. El calor (45º), un día más, ha obligado a la organización y al Jurado Técnico a quitar una vuelta, pero el espectáculo ha sido supremo.

Gracias a Richeze (2), Gaviria (2) y Boonen (1), el equipo Quick Step se va de San Juan con un gran botín: cinco triunfos en siete etapas. Llegó con una única victoria, la de Jack Bauer en el Campeonato de Nueva Zelanda contrarreloj, pero ahora comanda con seis el ranking provisional de triunfos, seguido del BMC, con cinco. 

Los cuatro equipos World Tour dejan San Juan con los deberes hechos: victorias y la mejor preparación posible. Los argentinos, por su parte, festejan los dos triunfos de Richeze, el cuarto puesto final de Ricardo Escuela y el sexto de Laureano Rosas, la montaña de Franco López y las metas sprint de Nicolás Naranjo. Eso y, sobre todo, la oportunidad que han tenido de progresar y aprender al lado de los mejores. Es una victoria para el medio plazo.

Fuente: Prensa Vuelta a San Juan
Fotos: Ilario Biondi

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